General, Internet, Blogs, Cine y Televisión22/07/2007 9:11 pm

Estaba leyendo en Le Petite Claudine un comentario sobre mi “nueva futura serie favorita”, The It Crowd. De ahí, fui a parar a un post de Orsai, sobre “Los Justos“.

¿Quiénes son? Son aquellas personas que entendieron, al pie de la letra, a los viejos clásicos. “Si cada uno de los individuos maximiza su bienestar, entonces la sociedad maximiza su bienestar”. Y pensar que la justicia los considera piratas…

Después de leer el texto, me quedó el sabor amargo de aportar muy poco a “Los Justos”. Sólo comparto las cosas de mi disco rígido, como ese pibe rosarino…

General21/07/2007 11:33 am

Una gran defensa a las malas palabras, por el Negro Fontanarrosa, que hizo en el Congreso de la Lengua en el 2004 en Rosario. Único.

No sé que tiene que ver con lo de la internacionalización, que, aparte, ahora que pienso, ese título lo habrán puesto para decir que una persona que logra decir correctamente in-ter-na-cio-na-li-za-ción es capaz de ponerse en un escenario y hablar algo —porque es como un test que han hecho—.

Algo tendrá que ver el tema, éste, el de la malas palabras, por ejemplo, con éste, como el que decía el amigo Escribano (José Claudio Escribano). Se nota que es tan polémica esta mesa que es la única a la que le han asignado “escribano” para que se controle todo lo que se dice en ella.

Es un aporte real en cuanto al intercambio. Me ha tocado vivir, cuando he tenido que acompañar a la Selección Argentina a partidos (de fútbol) en Latinoamérica. El intercambio que hay en esos casos de este lenguaje es de una riqueza notable; es más, en Paraguay nos decían “come gatos” que es, estrictamente para los rosarinos, “un rosarinismo”.

Un Congreso de la Lengua es, más que todo, para plantearse preguntas. Yo, como casi siempre hablo desde el desconocimiento, me pregunto por qué son malas las malas palabras, quién las define como tal. ¿Quién y por qué? ¿Quién dice qué tienen las malas palabras? ¿O es que acaso les pegan las malas palabras a las buenas? ¿Son malas porque son de mala calidad? ¿O sea que cuando uno las pronuncia se deterioran? ¿O, cuando uno las utiliza, tienen actitudes reñidas con la moral?

Obviamente, no se quién las define como malas palabras. Tal vez sean (ellas) como esos villanos de viejas películas —como las que nosotros veíamos—, que en un principio eran buenos, pero que al final la sociedad los hizo malos. Tal vez nosotros, al marginarlas, las hemos derivado en palabras malas. Lo que yo pienso es que brindan otros matices, muchas de ellas. Yo soy fundamentalmente dibujante, con lo que uno se preguntará: ¿qué hace ese muchacho arriba del escenario? Manejo muy mal el color, por ejemplo, pero a través de eso sé que cuanto más matices tenga uno, más puede defenderse, para expresarse, para transmitir, para graficar algo; entonces: hay palabras, palabras de las denominadas malas palabras que son irremplazables, por sonoridad, por fuerza, algunas incluso por contextura física de la palabra. No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decir que es un pelotudo. Tonto puede incluso incluir un problema de disminución neurológica realmente agresivo.

El secreto de la palabra pelotudo, ya universalizada —no sé si está en el diccionario de dudas—, está en que también puede hacer referencia a algo que tiene pelotas. Puede hacer referencia a algo que tiene pelotas, que puede ser un utilero de fútbol que es un pelotudo porque traslada las pelotas; pero lo que digo, el secreto, la fuerza, está en la letra t. Analicémoslo —anoten las maestras—: está en la letra t, puesto que no es lo mismo decir zonzo que decir peloTudo.

Otra cosa, hay una palabra maravillosa que en otros países está exenta de culpa —esa es otra particularidad, porque todos los países tienen malas palabras pero se ve que las leyes de algunos países protegen y en otros no—, hay una palabra maravillosa, decía, que es carajo. Yo tendría que recurrir a mi amigo y conocedor, Arturo Pérez Reverte, conocedor en cuanto a la navegación, porque tengo entendido que el carajo era el lugar donde se colocaba el vigía, en lo alto de los mástiles de los barcos para divisar tierra o lo que fuere; entonces mandar a una persona al carajo era estrictamente eso, mandarlo ahí arriba.

Amigos mexicanos con los que estuve cenando anoche me estuvieron enseñando una cantidad de malas palabras mexicanas. Ahora que lo pienso creo que me estaban insultando porque se suscitó un problema con la cuenta a la hora de pagar. Me explicaban que las islas Carajo son unas islas que están en el océano Indico.

En España, el carajillo es el café con coñac y acá apareció como mala palabra, al punto que se llega a los eufemismos, se decía caracho; es de una debilidad absoluta y de una hipocresía… ¿no?

A veces hay periódicos que ponen: “El senador Fulano de Tal envío a la m… a su par”. La triste función de esos puntos suspensivos, realmente el papel absurdo que están haciendo ahí, merecería también una discusión acá, en el Congreso de la Lengua.

Voy a ir cerrando. Hay otra palabra que quiero apuntar que creo es fundamental en el idioma castellano, que es la palabra “mierda”, que también es irremplazable. El secreto de la contextura física está en la r —anoten las docentes—, porque es mucho más débil como la dicen los cubanos: mieLda, que suena a chino, y eso —yo creo que ahí está la base de los problemas que ha tenido la Revolución cubana—, le quita posibilidades de expresividad.

Voy cerrando, después de este aporte medular que he hecho al lenguaje y al Congreso. Lo que yo pido es que atendamos a esta condición terapéutica de las malas palabras. Mi psicoanalista dice que es imprescindible para descargarse, para dejar de lado el estrés y todo ese tipo de cosas. Lo único que yo pediría (no quiero hacer una teoría) es reconsiderar la situación de estas palabras. Pido una amnistía para la mayoría de ellas. Vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje, que las vamos a necesitar.

Vía: Clarín

General17/07/2007 10:00 pm

Encontré una animación en flash muy buena, que explica de manera bastante sencilla, para que sirven las licencias Creative Commons.

Como indica el pequeño banner en la barra lateral, y este post, este blog licencia sus contenidos bajo CC (Atribución-NoComercial-CompartirDerivadasIgual 2.5 Argentina).

Como bien indica Niandú (aka Gula) en los comentarios, estoy a pleno con el “community-building mundial”. Bono, Al Gore y yo, las nuevas caras de un mundo sin pobres ;)

General, Videos11/07/2007 10:41 pm

Y si, tenemos toda la multimedia de la nevada. Proximamente en DVD ;)
Patio de la casa de mis viejos:



Plaza Belgrano, la zona con mas relieve del Principado, ideal para practicar culi-patin:


General10/07/2007 9:07 pm

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General09/07/2007 9:54 pm

La imagen del Firefox lo dice todo:

nieve

¡Cero grados y nieve!

La última nevada en el Principado había sido en 1918. Tuvieron que pasar 89 años, para que nos demos cuenta que aburridos son los inviernos en esta ciudad. No hay caso, no pueden existir los inviernos sin nieve y veranos sin playa.

Cuando termine de jugar y armar mi muñeco, posteo fotos y videos.

General06/07/2007 8:49 pm

Era una deuda. La última vez que estuve tocando el template del blog, se perdí en el camino la declaración de licencia del contenido del blog. Ahora volvió. Si se fijan en el lateral, aparece una imagen con un vinculo a Creative Commons.

La licencia que elegí permite es la “Atribución-NoComercial-CompartirDerivadasIgual 2.5 Argentina“. Permite:

  • Copiar, distribuir, exhibir, y ejecutar la obra
  • hacer obras derivadas

Pero ojo al piojo, siempre y cuando:

  • Atribución: Usted debe atribuir la obra en la forma especificada por el autor o el licenciante.
  • No Comercial: Usted no puede usar esta obra con fines comerciales.
  • Compartir Obras Derivadas Igual: Si usted altera, transforma, o crea sobre esta obra, sólo podrá distribuir la obra derivada resultante bajo una licencia idéntica a ésta.

Al carajo con el copyright ;)

Economía 8:33 pm

En uno de los cursos que dicto (dictaba?) en la facultad, trato el tema de los bienes públicos. Basicamente, se investiga la bibliografía que intenta dar con la forma de lograr la provisión óptima (á la Samuelson) del bien, y que ésta pueda ser financiada entre los consumidores/beneficiarios.

Teniendo en la cabeza algo de teoría sobre bienes públicos, es innegable no intentar relacionar el tema con las redes P2P. Así que me puse a buscar bibliografía para poder “modernizar” un el curso (sin olvidar lo clásico y obligatorio).

Encontré algunos trabajos (varios), pero hasta el momento, sólo pude leer uno: “A public good model of availability in peer to peer systems“, de D. Figueiredo, J. Shapiro y D. Towsley.

El paper es interesante, y además tiene la ventaja que es lo primero que leo sobre este “nuevo” tema. Los autores trazan un paralelo entre los bienes públicos y las redes P2P. Presuponen un tipo de comportamiento intermedio entre el individuo free rider y el altruista ya que estos agentes cooperan con el sistema cuando están conectados, pero sólo permanecen conectados hasta satisfacer sus necesidades individuales.

A partir de ahí, construyen un esquema, no muy complicado, para intentar calcular cual es el tiempo óptimo en que un individuo se conecta a estas redes.

Como conclusión, y concordando con la teoría tradicional, los agentes permanecen conectados menos tiempo de lo que se consideraría como “provisión social óptima” del bien. Y que bajo comportamientos egoístas, esta brecha de tiempo puede aumentar a medida que la comunidad crece.

De todas maneras, les recuerdo que las redes P2P no deben ser usadas para intercambiar material con copyright…¡Están avisados! ;)

General, Internet05/07/2007 7:52 pm

Increibles las tarjetas personales de Julián Gallo. Pensar que yo me había hecho unas transparantes y me creía vanguardista…

No te alcanzó? Acá (y acá) tenés unas cuantas para robarte algún modelo.

General01/07/2007 9:16 pm

Para los fanáticos de Lost, les dejo unos enlaces con iconos y avatares interesantes:
- Hurley23
- Larddesign