El fin de semana largo del 25 de mayo estuve de paseo por Mendoza. Entre los lugares que estuve recorriendo se encuentra la localidad de Maipú, vecina a Mendoza Capital.
Mi intención eran recorrer algunas bodegas chicas, que no sean tan industriales, para ver algo mas artesanal (aunque el producto final pueda ser mejor, igual o incluso peor que el que se obtiene de un proceso industrializado). Consulté en la Subsecretaria de Turismo de la provincia, y me recomendaron Maipú.
Se llega en aproximadamente 20 minutos (en auto), y a la vista, es el mismo aglomerado urbano que la capital. Practicamente no se nota el cambio. Lo que si, es mucho mas abierto y menos poblado. Apenas se baja de la autopista de la Ruta Nacional 7, se vislumbran unos cuantos viñedos.

Tomando por la calle Urquiza, se llega a la Bodega Viña El Cerno. Muy chiquita, y pintoresca. El edificio es muy agradable, y el subsuelo, donde tienen los barriles de roble ¡es increible! Una pena que no se pueda sacar fotos. La visita fue corta, y terminó con una cata de Malbec y Cabernet. Aprendimos algunos truquitos, y nos llevamos una botellita del Malbec Reserva 2002 ($35 aprox.).

Un dato interesante es que esta bodega comercializa sus vinos en el país, por lo que en vinerias especializadas se pueden encontrar.
Luego, seguimos rumbo a la bodega Familia Di Tommaso. Es una de las seis bodegas mas viejas de la provincia. El edificio, con sus barribles de material, es considerao patrimonio histórico provincial. Ahí nos atendio un guía vestido integramente de negro, con barba, pelo negro largo, anillos y cara de fanático del Death Metal. Pero increiblemente dulce cuando hablaba del vino, que seguramente debía querer mas que a la novia. El pibe la tenía realmente clara. Nos mostró toda la bodega, comentandonos los problemas que les traía ser patrimonio cultural. No podían tirar los viejos barriles de material para instalar nuevos de acero inoxidable, por lo que debían alquilarlos en otra bodega de la región. Incluso no tenían espacio para los barriles de roble. Pero tuvieron que llegar a un acuerdo con la provincia: podían abrir los barriles de material y ubicar ahí los de roble, a cambio de que se abran al turismo ¡Por eso es que podimos visitarla!

Entre todas las dudas que me respondió el guía metalero, estas fueron las mas importantes:
- ¿por qué le sentimos gusto a mora, ciruela, tabaco, etc. al vino? La respuesta fue simple: Quimica orgánica. Mas adelante voy a escribir un post explicando un poco más este punto.
- ¿que pasó con las viejas damajuanas, y cómo era su calidad con respecto al vino consumido actualemente? Existió una ley (Ley de Reconversión Vitivinícola 22.667) de principios de los ‘ 80 que intentó cambiar el kerosone que vendían como vino por algo más potable. Eso provocó un nuevo nacimiento (con quiebras y nuevas empresas de por medio) de la industria vitivinícola en el país.
La cata estuvo mas interesante que la de la Bodega Viña El Cerno, probando diferentes tipos de vinos: giovanesse, malbec, cabertnet, torrontes, y “el vino de la abuela”. Este último, un blanco con 17% de alcohol. dulzón, con mucho cuerpo, ideal para acompañar algo dulce. Aunque todos estaban fantásticos. Y, como no podía ser de otra forma….nos trajimos “algunas” botellitas. No era caro, $20 un malbec de primera.
El 100% de la producción de Familia Di Tommaso se exporta, aunque, por correo, envian mínimo una caja a cualquier lugar del país.
