Según la Wikipedia:
Externalidad: efectos externos que sufren una o varias personas por acciones u omisiones de otras.
Externalidad Negativa: genera efectos perjudiciales a quien la recibe. Supongamos, por ejemplo, que existe un criadero de truchas en un lugar determinado. Para que las truchas crezcan y se desarrollen correctamente, deben mantenerse en aguas limpias libres de contaminación. Sin embargo, en un lugar cercano, existe un cultivo de flores que utiliza químicos para controlar las plagas de las flores. Por el viento y las condiciones climáticas, estos químicos contaminan las fuentes de agua cercanas, por lo tanto, el criador de truchas se ve seriamente afectado por las acciones del cultivo de flores cercano; es decir, está sufriendo un efecto negativo externo a él (una externalidad negativa).
Un fumador en un bar, llenando el ambiente de un humo insoportable, representa un caso concreto de una externalidad negativa. Llevándoloa la arena de política económica, la solución pasa por desincentivar esas prácticas, dado que existe un acuerdo general en torno a los efectos nocivos del tabaco, tanto para los fumadores, como para los fumadores pasivos.
Existen diversos métodos para solucionar el problema de las externalidad (internalización de las externalidades) . Uno podría ser cobrar un impuesto al fumador (impuesto pigouviano), y transferir la suma recaudada al agente perjudicado por el cigarrillo (lo primero se cumple en Argentina y el resto del mundo, lo segundo lo dudo). De esta manera, el daño causado por el humo es compensado por una transferencia monetaria.
Una segunda alternativa es desincentivar o prohibir la actividad que genera la externalidad. Esto es sencillo: regular y fijar un precio mínimo lo suficentemente alto. Además de solucionar el la externalidad, ayuda al fumador a curar el vicio (al menos, ent términos economicos).
Según parece, el gobierno leyó los apuntes de Finanzas Públicas, y está tras la sanción de una ley antitabaco para todo el país. Se ecuentra en el Congreso desde agosto, y se conoce como “Ley Ginés”, en referencia al ministro de Salud y Ambiente, su principal impulsor.
Esta ley persigue un objetivo claro: prohibir fumar en lugares de trabajo, lugares públicos cerrados y todos los medios de transportes. A simple vista, no habría fuertes oposiciones a esta ley. Los que no fumamos, no debemos soportar el humo ajeno, el que fuma, tiene se va a ver obligado a fumar menos, y las tabacaleras van a vender menos. Todos contentos ¡Chan!
Mas allá del chiste, es indudable que el millonario negocio del tabaco en este país se va a ver afectado. Pero, aunque cuestre crerlo, Massalin Particulares (Marlboro, Philips Morris, Parliament), una de las dos tabacaleras mas grandes del país, es impulsora de este proyecto. ¿Dificil de entender? No tanto.
Por medio del lobby, presionaron para que se introdujera, en el proyecto de ley, un párrafo donde se estipule un precio mínimo para el atado de cigarrillos. Según nuestra pequeña introducción teórica, esto sería conveniente, ya que un precio mínimo suficientemente alto produciría una caída en el consumo de cigarrillos. Pero no sería el único efecto. En eBlog lo explican perfectamente:
Según la teoría económica, y la opinión de los especialistas, si se imagina un escenario, donde por ley –y no por el juego del libre mercado-, se eleva el precio del paquete a 3 pesos, lo que seguramente pase, mucho antes de que alguien piense en dejar de fumar, es un achicamiento feroz de la brecha que separa el precio de todos los productos de tabaco que se venden en el mercado. Por ejemplo: hoy tenemos un atado a 1,80, otro a 2 pesos, a 2,50 y así sucesivamente hasta llegar al Marlboro -con la mayor porción del mercado- a un precio de 3,40. De un día para otro, todos los paquetes de cigarrillos baratos pasan a costar 3 pesos. “Lo que las leyes del mercado indican es que la gente, antes que fumar Saratoga, Melbourn y demás marcas a un nuevo precio de 3 pesos, se pasen en masa al Marlboro que va a costar apenas unos 40 centavos más”, confió una fuente cercana a un legislador de una provincia tabacalera.
Lo que a simple vista parecía ser una ley que bregaba por la salud de la población, con una lectura mas puntillosa, se transforma en una plataforma de lanzamiento para los negocios tabacaleros. Es un claro ejemplo de que las herramientas de política, en manos de políticos, son armas de doble filo.
Mas Info: eBlog, Diario La Capital, Jujuy al Día.